El crimen, el sexo, la homofóbia, la izquierda y la derecha, el centro y la ultraderecha... todos compartiendo el mismo ancho de banda. Negros, blancos, judíos y palestinos, heteros, bisex, homos, transexuales, padres de familia, curas, putas y presentadores de TV, navegando por los mismos hilos de cobre o fibra óptica.
Pero también el flechazo, el calentón, el morbo y la desidia se pasean a sus anchas por Internet. Y nosotros, que somos así de previsibles, no dudamos en repetir a la perfección cada uno de nuestros desvaríos, subidones o desalojos sentimentales.
Si en casa contamos con una webcam, las posibilidades de encontrarnos con una polla online a 15 fotogramas por segundo, son sin lugar a dudas mucho más altas que encontrarnos con alguien dispuesto a mostrarnos algo más allá de su mentón.
El supuesto anonimato que nos proporciona navegar por la red, conocer gente y compartir ideas, intercambiar fotos y flirtear un rato, debería estimularnos para mostrarnos un poco más auténticos, más reales y accesibles. Pero no. La ignorancia, el miedo y la desconfianza son un cóctel demasiado poderoso como para no sucumbir a sus efectos, y así, miles de fotos, nombres y tendencias sexuales falsas, viajan por la red sin el más mínimo pudor.
A la hora de intentar conocer a alguien por medio del chat, hemos desarrollado un autentico mecanismo para descifrar el verdadero contenido de las palabras, y así, donde se describen como fuerte, es en realidad gordo, cuando dicen rapado, es calvo.
El miedo al ridículo, a ser rechazado y humillado por un desconocido tras una ventana de Java, lleva (en ocasiones inconscientemente) a la mentira o el engaño, e incluso al autoconvencimiento de que donde dice fuerte, es fuerte, y donde dice rapado, es rapado, privando totalmente a quien busque un gordito calvo, sellar su búsqueda con un encuentro.
Fobias, miedos e inseguridades online a parte, las prisas sexuales (como si de una maratón se tratase) también tienen cabida en las salas del chat, donde en ocasiones el saludo inicial se reduce simplemente a : ¿edad?, y dependiendo de la respuesta, las líneas de cobre nos llevarán por uno u otro camino.
Si al decir tu edad, o simplemente describirte, un usuario deja de contestar, lo mejor que se puede hacer es despedirte con educación, puede incluso que un poco de ironía al asunto no le venga nada mal, pero nunca, jamás reproduzcas el mismo comportamiento, o acabarás convirtiéndote en lo mismo que odias.
La era digital nos acerca y nos aleja de manera constante, llegando incluso a perder el control total de la situación, y convirtiendo aquello que en teoría debería facilitarnos el día a día, en una carrera de obstáculos técnicos, pero también humanos, donde ya ni se recuerda la cantidad de gente que tiene nuestra dirección de correo, o a quien correspondía la cara de esa foto.
La tecnología Java, que tantas buenas y amargas horas de chat nos ha dispensado, ahora sigue ocupando un lugar importante en la red, pero es el Messenger quien se lleva la palma a la hora de contactar con otros, e intercambiar fotos de cuando estabas delgado o contabas con cinco o siete años menos. También sirve para charlar un poco o programar citas de lo más insatisfactorias, aunque también las hay gratificantes. Breves, eso sí, pero gratificantes.
Encontrar el amor de tu vida no es del todo imposible. Mientras se carga Windows, el antivirus, el firewall, el scaner, la impresora, la webcam y demás periféricos, da tiempo a trazar un recorrido por los senderos digitales del amor, seleccionar una foto personal, y colgarla en algún portal de contactos, que a ser posible sea gratuito, esté en español y no te encuentres con las mismas caras de la gente que acude a los mismos sitios que sueles ir : discotecas, bares, pubs, saunas o parques. Una tarea harto difícil, pero no imposible.
Y así, armados con un poco de paciencia y consultando los diferentes perfiles disponibles, no es extraño encontrarnos con media foto de un tío desnudo en busca de gente "agradable, simpática y humilde, y con inquietudes que vayan más allá de lo que este año se va a llevar en ropa interior", y yo me pregunto, ¿será por eso que ha preferido presentarnos directamente a su pene?
Y es que nuestra carta de presentación en la red, no podría ser peor. Somos el vivo espíritu de la contradicción, aún contando con bases de datos que se encargan de rellenar la mitad de los formularios por nosotros, allí esta uno con su visión de si mismo, sus deseos y su forma de entender la vida, siempre dispuestos a convertir una sencilla base de datos, en un conglomerado de algoritmos dignos del psicoanálisis.
Las infidelidades también viajan por la red, y las hay para todos los gustos, desde 56 kilobits a 20 megas. También admite conexión por cable y tecnología UMTS o HDSPA si lo haces desde tu portátil o teléfono móvil.
Ignorantes (pero felices) matrimonios, destrozados al abrir un correo que no era el suyo o consultar los archivos temporales de Internet. Mención aparte merece la carpeta "Mis archivos recibidos", donde todas y cada una de las fotos que te han ido pasando los diferentes contactos, se ven almacenadas una tras otra.
Internet en general, las páginas de contactos, los chat, nuestras cuentas de correo y el famoso Messenger de Microsoft, pueden ser herramientas de gran ayuda a la hora de conocer gente, compartir inquietudes y almohada, pero hay que tomárselo con calma. Del uso que le des y el comportamiento que desarrolles con estas herramientas dependerá en gran parte el éxito de una buena experiencia, un encuentro furtivo, un cyber revolcón o conocer a alguien especial.
Encender la webcam y compartir con el otro una buena taza de café, puede resultar más erótico que enseñarle directamente el culo, más si tenemos en cuenta que ambas opciones no son incompatibles.
Los calentones, en cualquier caso, pueden ser saciados de manera sencilla, fácil y nada complicada, dependiendo de la velocidad con la cual nos movamos por las diferentes ventanas del chat, los portales dedicados a encuentros vía webcam o las páginas de contactos con la posibilidad de enviar mensajes en tiempo real.
En cuanto al amor, ya es más difícil. No solo dependerás de tus encantos personales, lo actualizadas que tengas tus fotos o las cosas que tengáis en común... tu conexión a Internet, la memoria RAM, y que no se te cuelgue el equipo, son la versión online de lo que comúnmente podríamos llamar "el destino", y del cual en gran medida dependerá que el encuentro vaya por buen camino y no tengas que reiniciar, para volver a empezar una vez más, desde cero.


