Reina del Orgullo Heterosexual
Hay dos cosas a tener en cuenta. Por un
lado la reina Doña Sofía no deja de ser una
mujer de 70 años con una educación católica
y una formación conservadora, con lo cual es
natural que opine, a titulo personal,
que no entiende que la comunidad gay pasee
su orgullo por las calles de la ciudad una
vez al año, y mucho menos que la palabra
"matrimonio" sea la utilizada por la
ley para describir la unión formal entre
dos personas del mismo sexo que deciden
libremente compartir su amor.
Por otro lado, aunque tenga 70 años,
sea católica y haya recibido una educación
conservadora, Doña Sofía representa la
Corona española y es la cara visible del
Estado, debiendo en todo momento mantener
el principio de neutralidad que le exige
la constitución.
Gay y lesbianas no hacen más alarde de su condición sexual o afectiva, de lo que ha hecho la corona española con la boda heterosexual del príncipe o las imágenes de las infantas montadas en sus respectivas carrozas el día de su boda, subvencionadas todas ellas con dinero público que no reconoce sexo ni género.
La reina ha emitido una opinión que nunca debió salir al ámbito público por su estatus de soberana. Otra cosa es estar o no de acuerdo con su punto de vista, tan respetable como el de cualquier ciudadano, pero mucho más influyente que el de cualquiera de éstos.
La quema de fotos que se realizó en Barcelona sobre la monarquía y que hizo sentir mal a la familia real, "sólo era papel" como dijo la reina, pero los cientos de ciudadanos homosexuales encarcelados y asesinados durante la dictadura de Franco, eran de carne y hueso, al igual que las agresiones registradas en los últimos años y ya de manera más esporádica en la calle, la salida del metro o alguna discoteca.
Cabe decir, y es justo hacerlo, que no importa cuantas cosas se hayan hecho bien, siempre intentarán recordarte por los tropiezos.





















