Septiembre es un mes en el cual los quiosqueros se desesperan intentando acomodar las ristra de gigantes carteles a todo color, que incluyen DVD, libros, abanicos, soldaditos de plomo, cursos de inglés, italiano, alemán, pintura, cine actual, negro, cómico o fantástico y un sin fin de propuestas de lo más dispares.
Lo mismo puedes hacerte con una colección de abanicos con motivos pictóricos que montar un barco antiguo pieza a pieza o un coche teledirigido tornillo a tornillo durante 48 semanas. Casi nada.
El bombardeo televisivo de estos productos es casi insoportable, y la gran mayoría acaban picando. El precio del primer tomo o fascículo suele ser tan irrisorio que el viandante se deja llevar por la oferta, aunque luego no continúe con el curso de francés o del coche pieza a pieza y se quedo solo con el volante y una rueda.
Y la cosa debe funcionar, porque cada año se repite el mismo ritual. ¿Hay mercado para tanta cosa? Parece que sí, y de lo más variado. Si todos estos productos repiten su presencia cada año, es porque un sector de la sociedad los consume.
Coleccionar minerales, es todo un clásico, como los cursos de inglés, pero también la famosa colección de insectos disecados que nunca falta a su cita anual, las archi-conocidas "monedas del mundo", "sellos del mundo" o "Grandes pintores del mundo" "de nuestro tiempo" o "del siglo pasado". Los hay para todos los gustos.
Nuevas e innovadoras ideas
A falta de nuevas ideas, sería interesante proponer cursos y coleccionables más interesantes, aquí van unas ideas: Curso de Teleoperador, para aprender a hacer bien tu trabajo y soportar clientes imposibles; Crisis Go Home: Aprender a superar los embates económicos de una economía sustentada en la construcción, ideas para ahorrar en las facturas y aprender a utilizar el "Si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero", para hacernos con (por ejemplo) una cámara digital para las fotos de nuestras vacaciones, sin que nos cueste un euro.
Yo papel, tu papel, él papel: un curso destinado a la comunidad emigrante que reside en España, con una guía paso a paso sobre los trámites a seguir para una residencia legal, país a país, que incluye un pequeño curso de Español también para hispanos. En fin, un poco más de imaginación, los pies en la tierra y algo de sentido del humor.

























