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Esclavos modernos. Así son los ciudadanos de
Iran, un país al que uno suele visitar cuando enciende la televisión,
pero que casi no nos damos cuenta de la pesadilla que viven sus
ciudadanos.
Son personas como tú o como yo, con su teléfono móvil, su conexión a
Internet, pero que viven el siglo XXl desde la más absoluta
clandestinidad
Sus gentes organizan fiestas privadas porque no pueden ir a discotecas,
no existen. Las mujeres no pueden fumar, ni pintarse ni llevar joyas o
mostrar su cabello en público.
Se esconden en sus casas para soltarse la melena y ponen cortinas
oscuras en las ventanas para que nadie pueda ver que lo están pasando
bien con los amigos, que están bailando y bebiendo.
Son personas de nuestro tiempo, obligadas por la ley a vivir como si
pertenecieran al pasado. Las universitarias no pueden hablar o pasear
con un hombre por la calle si no es un familiar o su marido.
La música, el maquillaje, la ropa, el alcohol... cualquier elemento
puede conducir a una persona hacia la cárcel
Los iraníes, cansados de vivir como mascotas, han salido a la calle en
masa a pedir que se vuelva a convocar elecciones. Nadie cree el
resultado.
Y
mientras el gobierno intenta hacerles callar y prohíbe a la prensa
extranjera informar de lo que ocurre en el país, los ciudadanos utilizan
sus teléfonos móviles para contarle al mundo lo que están viviendo.
Puede que seamos afortunados en muchos aspectos, pero la dignidad de
este pueblo, me maravilla..
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