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Adiós al videoclubLejos de poder resistir el imparable avance de la tecnología, los videoclubs comienzan la etapa final de un tiempo que les hizo de oro |
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España. La revolución tecnológica, solo comparable con lo que ha sido la revolución industrial, va dejando tras de sí, un cúmulo de despedidas a gran escala. La humanidad, casi sin darse cuenta lleva décadas enteras despidiéndose de hábitos y tecnologías que en su día llegaron a lo más alto, para después dar un salto hacia el mar de lo obsoleto. La cintas de Cassette, el VHS, la Supernintendo, Gamecube, los discos de vinilo, el discman y el minidisc, los walkman. Ya no hay sitio para ellos. Y eso mismo le está ocurriendo a la mayoría de los videoclubs. Blockbuster, el gigante estadounidense de alquiler de películas que ya hace unos años abandonó España, se plantea ahora acogerse al capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos, entre otras cosas, porque lleva años a la deriva, perdiendo cada vez más volumen de negocio. Con más de 7.000 tiendas cargadas de DVDs y palomitas para el microondas, Blockbuster se plantea una drástica reducción de su negocio, sin cerrar la puerta a un adiós definitivo. El rival de Blockbuster, llamado Movi Gallery, pasó en los últimos tiempos de 5.000 tiendas a 2.400, y se plantea reducir aún más su presencia hasta las 1.640 tiendas de alquiler. Ni tan siquiera la desgracia de su rival ha proporcionado a Blockbuster más clientela para sobrevivir. El modelo de negocio ha ido cambiando con los años, y los videoclubs de toda la vida no han sabido adaptarse. En la actualidad, la compañía NetFlix es quién (por el momento) ha conseguido hacerse un hueco en el mercado de los videoclubs con notable éxito. Esta compañía, ofrece su catálogo de películas por Internet y las envía por correo a casa, con otro sobre adicional para que el usuario la devuelva sin coste adicional, por no hablar de portales como Hulu.com, que ofrece la posibilidad de verlas online. En España, algunos videoclubs se ha reconvertido en cafeterías, un sitio de encuentro dónde poder alquilar una película, y los hay también especializados en cine clásico o películas de culto, lo que garantiza un público aficionado y fiel. Aún así, el cierre masivo de videoclubs es una realidad incuestionable, una sentencia de muerte lenta pare segura. Por el momento, y hasta que la televisión esté totalmente integrada con Internet, algunos videoclubs podrán resistir o ganar algo más de tiempo, pero el desenlace será siempre el mismo: la inevitable despedida de una amor que terminó.
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